Más emociones.
Se nota en mi alma la época de festival. No habiéndo disminuído "el calor del corazón emocionado", ahora la música se ha encargado de imprimir en mi rostro una sonrisa que ya lleva 24 horas y promete muchas más.
Mi noche dió inicio a manos de la siempre hermosa Marta Gómez. No pude sentir mayor grado de alegría, no la emoción insulsa de un fan, sino la felicidad que sus letras, sus músicas, sus bailes y sus goces en el escenario fabrican.
Cada canción hacía más hermosa la noche, y justo cuando, tras 11 canciones 55 minutos (las cuentas no son mías, son de un grupo de señoras sentadas cerca), ya no podía ser mayor la plenitud de mi sonrisa, se encendió la luz de sala y los aplausos se hicieron patentes entre el público que se había puesto en pies.
Intermedio.
Entra entonces, con la fuerza que solo ella tiene, Adriana Varela. Secundada por su trío: un inigualable piano, un bandoneón exquisito y una guitarra exacta, cantó milonga tras tango, y tango tras milonga. Y así, mientras suscitaba melancolías y dichas, ha dicho gracias. ¡Con qué terror se ha recibido la palabrita!. ¡¡MALENA!! dió en pedir el público azorado, ¡¡MALENA!!.
- Está bien, me despido con Malena.
Y no se despidió con Malena, tras cantarlo cantó otro, y otro, y muchos más (desconozco esta cuenta) mientras confesaba su debilidad por "la gente colombiana".
Finalmente, se despidió entre promesas de regreso.

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Cynthia dijo
¿Alguna letra de Marta Gómez? ¿Alguna música que pueda regalarme? Mira que esa sonrisa me ha cautivado.
Besos
21 Abril 2006 | 10:55 PM